Estuvimos el fin de semana del 8 y 9 de mayo, y estaba todo súper bonito, el jardín, el patio, la casa, el paisaje es una pasada. Esta en plena naturaleza y muy cerquita del pueblo. Disfrutamos de la barbacoa y el horno de leña (nos comimos un cochinillo estupendisimo que nos preparo Felipe, que es el dueño de la casa)
La pena es que la piscina aun no estaba abierta, pero este verano volvemos a disfrutarla, que tiene muy buena pinta.
Es un sitio muy tranquilo, ideal para ir en familia a descansar o con los amigos de fiesta, no te molesta nadie y tampoco se molestas.
Nos gusto mucho el contacto con el campo, tienen cerdos y gallinas con pollitos, y una magnífica huerta con árboles frutales.
El pueblo es una preciosidad, tiene poco más de mil habitantes. Se puede visitar la iglesia, fuentes y lavadero, calles enrevesadas y con mucha cuesta. Tiene muchos bares y restaurantes. Fuimos a comer al Hostal Minigolf El Meson, que es de los mismos dueños, y se come genial. Os recomendamos las setas empanada, los chipirones encebollados, las paletillas asadas y sobre todo los postres caseros mmm. Para hacer la digestión os podéis hacer una de las rutas que tiene, que son varias. Nosotros optamos por subir a la sierra, que solo la subida merece la pena por las vistas que tiene. Una vez arriba podéis ver un monasterio en ruinas o un castillo templario. Es precioso y se esta muy fresquito.
Este verano volvemos si o si.